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Ataques de pánico en el entorno laboral: Estrategias de contención inmediata ante la ansiedad severa.

  • 4 ago
  • 5 min de lectura

Los ataques de pánico y el estrés laboral en Chile han alcanzado niveles críticos. Según el estudio Burnout 2024 de Laborum, el 89% de las personas trabajadoras encuestadas en Chile declaró experimentar burnout o agotamiento asociado al trabajo, y un 76% reportó haber vivido estrés y desmotivación durante el último año laboral. Este panorama incrementa la aparición de crisis de pánico en los espacios de trabajo. Este artículo analiza qué desencadena un ataque de pánico, cómo identificar sus síntomas físicos y cognitivos, y qué medidas de contención y prevención pueden aplicar tanto las empresas como los colaboradores para garantizar un entorno seguro y saludable.



En los últimos años, el estrés laboral ha dejado de ser un problema individual para convertirse en una crisis estructural en Chile. El agotamiento, el burnout y el deterioro de la salud mental atraviesan hoy todos los sectores, cargos y niveles jerárquicos de las organizaciones. Sus consecuencias no solo bajan la calidad de vida de las personas, sino que afectan directamente la productividad, la retención de talento y la sostenibilidad de las empresas. Ante este escenario, aprender a reconocer y contener episodios de ansiedad severa, como los ataques de pánico en el trabajo, es una necesidad urgente que se debe tratar.


La crisis del estrés laboral: El panorama según estudio


Las cifras en el entorno laboral chileno son contundentes. Según el estudio Burnout 2024 de Laborum, mencionado en el primer párrafo de este artículo. En esa medición, Chile se ubicó como el segundo país con mayor proporción de personas que reportaron burnout, después de Argentina. La vivencia diaria de los colaboradores refleja ese desgaste de forma alarmante:


  • Desmotivación y cansancio: En la actualidad al menos un 71% de las personas sienten desmotivación, al menos un 70% vive con estrés constante en el trabajo y alrededor del 40% reporta agotamiento laboral extremo (burnout).

  • Baja productividad: Un estimado del 34% reconoce una disminución en su rendimiento debido al desgaste emocional que produce al estrés y ansiedad.

  • Incapacidad de desconexión: Alrededor de un 34% señala que no logra desvincularse de sus tareas fuera del horario de trabajo, lo que perpetúa un estado de estrés crónico.


El impacto colateral: Sueño deficiente y hábitos poco saludables


El desgaste emocional repercute gravemente en la salud física y en la calidad de vida de los trabajadores que afecta sus hábitos:


Trastornos del sueño:

Algunos trabajadores afirma dormir menos de 7 horas diarias y un porcentaje arriba del 80% ha perdido horas de sueño debido a tensiones laborales. De hecho, casi o más del 50% de la población identifica directamente el estrés y la ansiedad como los principales enemigos a la hora de necesitar un descanso.


Mecanismos de escape dañinos:

Como respuesta al agobio constante, un buen porcentaje de personas reconoce automedicarse, mientras que otras recurren al consumo frecuente de OH y drogas. Estas conductas generan un círculo vicioso: el estrés deteriora la salud y la mala salud física incrementa la vulnerabilidad al estrés o ataques de pánico en el ambiente laboral.

¿Qué provoca un ataque de pánico en el trabajo?


Los ataques de pánico son reacciones repentinas que implican una sensación de temor intenso, agudo y abrumador. Aunque la ciencia aún no determina con exactitud qué transforma la ansiedad cotidiana en una crisis de pánico, la hipótesis principal apunta a que el cerebro malinterpreta las señales de estrés y peligro del entorno, activando una respuesta de alarma desproporcionada en el entorno abrumador que lo rodea.


Desde la perspectiva de la salud laboral, el estrés no debe entenderse como una falla o debilidad personal. Es la respuesta biológica del organismo ante exigencias laborales que superan los conocimientos, capacidades y recursos del colaborador. Estos riesgos psicosociales atentan contra la integridad del individuo, un aspecto reconocido actualmente como un derecho fundamental en el entorno del trabajo de la persona.


Síntomas característicos de una crisis de pánico


De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), un ataque de pánico implica la aparición súbita de miedo o malestar intenso que alcanza su punto máximo en minutos. Para ser considerado como tal, debe presentar al menos cuatro de los siguientes síntomas físicos y cognitivos en la persona:


Síntomas Fisiológicos y Motores


  • Palpitaciones, taquicardia o elevación del ritmo cardíaco.

  • Sensación de ahogo, falta de aire o dificultad para respirar.

  • Presión, opresión o dolor en el pecho. (En algunos casos puede confundirse con un infarto agudo del miocardio, frente a esto siempre debe acudir a un servicio de urgencias)

  • Sudoración fría y escalofríos en la persona.

  • Temblores, sacudidas o movimientos repetitivos involuntarios.

  • Náuseas, molestias abdominales, mareos o inestabilidad física.

  • Parestesias (sensación de hormigueo o adormecimiento en las extremidades).


Síntomas Cognitivos y Conductuales


  • Sensación de inseguridad profunda.

  • Temor intenso a perder el control en su entorno o "volverse loco".

  • Miedo inminente a morir.

  • Conductas evitativas (necesidad urgente de huir del lugar con pánico).


Cuando ocurre una crisis, estos sistemas de respuesta son (cognitivo, fisiológico y motor) que actúan de manera descoordinada, dando forma a una experiencia de ansiedad extrema en la persona afectada.


Ansiedad laboral vs. Ansiedad generalizada


Es fundamental aprender a distinguir el origen de la ansiedad. La ansiedad manifestada en el trabajo puede presentarse dependiendo tanto dentro como fuera de la jornada laboral, persistiendo incluso en los momentos de descanso.

Sus detonantes suelen estar vinculados a situaciones de la vida diaria, dinámicas personales o exigencias académicas del colaborador. Identificar con precisión qué factores (laborales o externos) están actuando como disparadores permite a los profesionales de la salud estructurar un abordaje terapéutico mucho más efectivo para un tratamiento.


Tratamiento y abordaje terapéutico


El trastorno de pánico es una condición tratable. Un abordaje temprano mejora sustancialmente el pronóstico y la calidad de vida del colaborador. Por lo general, el tratamiento idóneo consiste en estas tres:


  1. Psicoterapia: Espacio donde el terapeuta analiza junto al paciente los factores y contextos que rodean las crisis, enseñando herramientas cognitivoconductuales para controlar y mitigar los desencadenantes que provoca estas crisis.

  2. Cambios en el estilo de vida: Higiene del sueño, reducción de estimulantes y manejo del estrés diario como también un momento consigo mismo.

  3. Apoyo farmacológico: En los casos que un médico psiquiatra lo considere pertinente para estabilizar los niveles de ansiedad del paciente.

¿Cómo actuar ante un ataque de pánico en el trabajo?


Para contener un ataque de pánico en el entorno laboral se deben aplicar técnicas de primeros auxilios psicológicos: acompañar a la persona a un lugar tranquilo y ventilado para lograr estabilizarlo, ayudarle a regular su respiración (haciendo inhalaciones lentas y profundas), validar su sentir sin juzgar y evitar aglomeraciones a su alrededor para garantizar su privacidad y seguridad física.

¿Qué diferencia un ataque de pánico de la ansiedad común?


La ansiedad suele ser una respuesta progresiva ante una preocupación identificable. El ataque de pánico, a diferencia de la ansiedad, aparece de forma súbita, alcanza su máxima intensidad en pocos minutos y se caracteriza por síntomas físicos extremos (como taquicardia o sensación de ahogo) acompañados de un miedo paralizante a morir o perder el control frente a otros.


¿El estrés laboral puede causar ataques de pánico recurrentes?


Sí. Aunque el trabajo no sea la causa única, la sobrecarga laboral, la presión constante y la falta de descanso actúan como potentes detonantes de ansiedad severa. La terapia psicológica es clave para desarrollar estrategias de afrontamiento, poner límites saludables y evitar que el burnout o las crisis afecten tu vida cotidiana.


¿La automedicación ayuda a controlar el pánico?


No. Aunque más del 50% de las personas bajo estrés recurre a ella, la automedicación oculta los síntomas sin resolver la raíz del problema y puede generar adicción o efectos secundarios que empeoran la ansiedad a largo plazo. El uso de fármacos siempre debe ser indicado por el medico a cargo del paciente o supervisado por un médico psiquiatra.


¿Estás viviendo ansiedad intensa o crisis de pánico relacionadas con el trabajo?

Recibir apoyo psicológico a tiempo puede ayudarte a entender lo que estás sintiendo, reducir la intensidad de las crisis y recuperar sensación de control en tu día a día. En Terapéuticamente podemos acompañarte con un abordaje profesional y humano.



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