Habilidades sociales: qué son y cómo se pueden entrenar
Las habilidades sociales son las herramientas que usamos para relacionarnos con otros: iniciar y mantener una conversación, hacer amigos, entender lo que el otro siente, expresar lo que necesitamos y resolver conflictos. No son algo con lo que se nace o no: se aprenden, y también se pueden entrenar.
¿Por qué a algunas personas les cuestan más?
Hay personas a las que estas habilidades les resultan más difíciles, por ejemplo:
Adolescentes y adultos dentro del espectro autista (TEA).
Personas con TDAH, a quienes les cuesta esperar turnos o regular la impulsividad.
Personas con ansiedad social, que evitan las situaciones sociales por miedo.
Quienes han tenido pocas oportunidades de practicar o han vivido experiencias de rechazo o bullying.
Señales de que podría ayudar un entrenamiento
Dificultad para hacer o mantener amistades.
No saber cómo unirse a una conversación o a un grupo.
Malentendidos frecuentes con compañeros o colegas.
Aislamiento, sensación de soledad o de no encajar.
Conflictos repetidos por no saber manejar bromas, discusiones o desacuerdos.

¿Cómo se entrenan las habilidades sociales?
Los programas más efectivos enseñan de forma concreta y paso a paso. Se explica la habilidad, se modela con ejemplos, se practica en grupo con juegos de rol y luego se aplica en la vida real con tareas para la semana. Practicar con pares, en un espacio seguro, permite equivocarse y aprender sin presión.
El programa PEERS®
PEERS® es un programa desarrollado en UCLA y respaldado por investigación, diseñado para adolescentes y adultos jóvenes con dificultades sociales, incluyendo personas con TEA o TDAH. Trabaja habilidades como conversar, usar el humor de forma adecuada, organizar encuentros con amigos y manejar desacuerdos o rechazo. En la versión para adolescentes, los padres participan en sesiones paralelas para apoyar la práctica en casa.
En Terapéuticamente realizamos el programa PEERS para adolescentes de forma presencial en Las Condes, y el programa PEERS para adultos jóvenes. Si tienes dudas sobre qué apoyo es el adecuado, puedes consultar con psicología infanto-juvenil.


